jueves, 11 de junio de 2015

Importancia de la Vitamina D en perros y gatos



La vitamina D es fundamental para el metabolismo del calcio, el fósforo y para un correcto crecimiento y normal desarrollo. A continuación vamos a repasar sus funciones y su importancia en la nutrición canina y felina.

La acción de la vitamina D sobre riñones, intestino y huesos es esencial para mantener un adecuado nivel de calcio y fósforo en el plasma sanguíneo. Esto permite una correcta mineralización y mantenimiento de huesos y cartílagos. También es necesario para la contracción muscular y excitabilidad y función del tejido nervioso.
A partir de una forma inactiva de la vitamina D, los perros y los gatos tienen la capacidad de sintetizarla cuando la piel recibe radiación ultravioleta. Se almacena en el hígado y, cuando es necesaria su forma activa, pasa por dos conversiones bioquímicas, una de ellas en el riñón y la otra en el propio hígado.


Las necesidades de vitamina D de perros y gatos dependen directamente de los niveles de calcio y fósforo de su dieta. Por este motivo es muy importante que consuman una alimentación equilibrada y de calidad.
Varios estudios científicos han demostrado recientemente que, en determinadas circunstancias, tanto perros como gatos no sintetizan la cantidad suficiente de vitamina D a partir la radiación ultravioleta. Es ese caso, si se alimentan con una dieta sin vitamina D adicional, en animales en crecimiento desarrollarán signos asociados al raquitismo como la alteración del cartílago de crecimiento, el engrosamiento articular, alteraciones musculoesqueléticas y patas arqueadas. Suministrar una dieta de calidad enriquecida con vitamina D evita la aparición de este tipo de problemas.

En animales adultos el déficit de vitamina D se traduce en osteomalacia. Esto es una descalcificación ósea y un aumento de la tendencia a la fractura de los huesos largos.

Pero también un exceso de vitamina D resulta peligroso para ellos ya que puede provocar una calcificación excesiva en tejidos blandos. Además, en animales en crecimiento se traducirá en deformidades en mandíbulas y dientes y diversas alteraciones musculoesqueléticas.

Insistimos, una vez más, en los riesgos de la suplementación. Es suficiente y necesario administrar una alimentación equilibrada, de calidad y adaptada a nuestra mascota, que incorpore dosis adecuadas de vitamina D, calcio y fósforo. De esta manera evitaremos el riesgo de excesos o defectos nutricionales que puedan resultar peligrosos para su salud.


Fuente: El Blog de ARION

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